lunes, 22 de septiembre de 2008

Introducción a la Filosofía Medieval

La división más profunda de la filosofía y su cambio de perspectiva más radical está marcado por un hecho extrafilosófico: la aparición del Cristianismo. El cristianismo es una religión, pero no una más, sino que se presenta y se proclama a sí misma como la única y verdadera religión. Su Dios es el único Dios, junto al cual todos los demás dioses se convierten en ídolos. Su mensaje no se presenta como ideas o teorías, sino que pretende ser una salvación , pero no una salvación parcial, sino radical, total y completa que ninguna otra religión, ni siquiera la judía, se había atrevido a ofrecer.

Por esta razón, el cristianismo constituyó una revolución real y profunda de todos los valores de la civilización pagana. Las nuevas verdades, como la de un sólo Dios Creador, la creación y sus implicaciones, la redención, el amor, el perdón, el arrepentimiento, la humildad, la fraternidad y la igualdad de todos los hombres, entre otras, no sólo planteaban problemas absolutamente nuevos e ignorados por el pensamiento griego, sino que anunciaban una concepción originalísima de la vida, que desconcertaba y conmovía la construida por la sabiduría pagana. Esto explica, por una parte, la tenaz y feroz oposición del paganismo al Mensaje evangélico y, por otra, la necesidad para los primeros cristianos, de elaborar sobre los datos de la Revelación, la nueva concepción de la vida. No bastaba contraponer la fe a la filosofía; era necesario demostrar que la fe no contradecía a la razón sino que más bien había acuerdo entre el orden de la fe y el racional, sin que la Revelación, sin embargo, fuese reducida a la razón. Además, a la luz del evangelio, se imponía toda una nueva sistematización filosófica tanto de los problemas ya elaborados por el pensamiento griego, como de los nuevos que la filosofía clásica, o había desconocido del todo o planteado o resuelto de manera deficiente. Por otra parte, el pensamiento antiguo había alcanzado una madurez filosófica que no podía ser ignorada. Se trataba más bien de asimilarla, de absorberla dentro de la nueva experiencia, de modo que se construyera un nuevo sistema de pensamiento. Este trabajo intenso y profundo, que duró siglos, de asimilación y de transposición del pensamiento antiguo, toma el nombre de filosofía cristiana.

Aunque el cristianismo no es filosofía, trae consigo y exige una cosmovisión completamente nueva. Esta nueva perspectiva es tan inusitada que los primeros predicadores, desde los apóstoles, tendrán que mantenerse atentos para evitar falsas interpretaciones. Desde los escritos apostólicos se advierte el esfuerzo para explicar los postulados antropológicos, cosmológicos, éticos y sociopolíticos que implica la nueva religión y muy pronto comienzan los intentos de sistematizar esta nueva visión del mundo para enfrentarla a las demás cosmovisiones. Nace así el primer período de la filosofía medieval que se ha denominado la Patrística.

A pesar que en la filosofía medieval prevalece este espíritu cristiano con la Patrística y la Escolástica, sin embargo también se presentan enfoques, aunque mínimos, árabes y judíos que también tratan de armonizar su religión musulmana y hebrea, respectivamente, con la filosofía. Después de la decadencia de la escolástica, debido a varios factores internos y externos, aparece el Renacimiento que trae una filosofía diferente, muchas veces en contra de lo que la filosofía cristiana había expuesto, preparando una nueva etapa en el desenvolvimiento del filosofar en la época moderna con el método cartesiano.

sábado, 16 de agosto de 2008


jueves, 7 de agosto de 2008

¿Volvieron las Farc al centro del país?

Por Andrea Peña
Fecha: 08/05/2008 -

El atentado que el lunes en la noche sufrió un helicóptero de la Fuerza Aérea a 12 kilómetros de Melgar (Tolima), en una zona conocida como el cerro El Paso, tiene muy preocupadas a las Fuerzas Militares. En él viajaban un coronel, un subteniente y un técnico que perdieron la vida luego de la explosión de 100 metros de cordón detonante encontrados dentro del aparato, según informó el general Jorge Ballesteros comandante de la FAC. El sitio donde cayó el helicóptero, tipo Ranger de instrucción, está ubicado muy cerca al Comando Aéreo de Combate número 4 (Cacom) de Melgar, una base de entrenamiento asentada en una de las zonas más seguras y custodiadas del centro del país, a tan sólo dos horas de Bogotá. En el helicóptero viajaban el coronel Carlos Gutiérrez Zuluaga (instructor); el subteniente Nicolás Bedoya González (alumno) y el técnico subjefe William Zambrano Triana (tripulante), de la Escuela de Helicópteros. En el área de El Paso oficiales como el coronel Gutiérrez hacían entrenamientos de rutina con sus alumnos.
“La Fuerza Aérea Colombiana se permite informar que realizada la investigación inicial sobre el accidente del helicóptero tipo Ranger con matrícula FAC 4474, ocurrido el pasado 04 de Agosto de 2008, se encontraron evidencias que indican que se trató de un atentado terrorista”, señaló un boletín de prensa. Se cree que éste fue un ataque perpetrado por un grupo de 30 ó 40 guerrilleros del frente 51 de las Farc. Desde hace más de seis años, cuando la operación Libertad I y II acabó con los frentes más importantes de este grupo guerrillero en Cundinamarca bajo el mando del general Reinaldo Castellanos, no se veía un atentado de este calibre. Fuentes militares consultadas por Semana.com señalan que reductos del Bloque Oriental de las Farc se están abriendo paso nuevamente en el centro del país por orden del ‘Mono Jojoy’ y de ‘Romaña’ que están sacando insurgentes de otros frentes para esta tarea. Muy seguramente, los autores de este atentado hacen parte de esta reorganización. Aunque una comisión de la Fuerza Aérea que investigará el caso ya viajó desde Bogotá para establecer los detalles del atentado, se sabe que estos movimientos de las Farc son presionados por el cerco que hombres del Ejército le hicieron a los guerrilleros en una cuchilla conocida como Altamizal, entre los departamentos de Meta y Cundinamarca. En teoría, Bogotá y su periferia están aseguradas por la presencia de miembros de la fuerza pública. Sin embargo, los golpes militares contra las Farc pueden estar forzándolos a cambiar su estrategia con la intención de golpear donde son más visibles (en el centro del país) y dislocar la fuerza para que los militares tengan que moverse para atender varios puntos al mismo tiempo.

lunes, 28 de julio de 2008


domingo, 20 de julio de 2008

Fedón, l00a-c.

--Voy a explicarme más claramente, dijo Sócrates, pues creo que aún no me comprendes.

--No, por Zeus, dijo Cebes, no te comprendo muy bien.

--Sin embargo, dijo Sócrates, no digo nada nuevo, nada que no haya dicho en mil ocasiones. Para explicarte el método que he utilizado en la búsqueda de las causas, vuelvo primero a lo que tanto he repetido. Así pues digo que existe una belleza en sí y por sí, un bien, una grandeza, y así todo lo demás. Si me concedes la existencia de estas cosas, espero demostrarte por medio de ellas por qué el alma es inmortal.

--Te lo concedo, dijo Cebes, no podrías acabar pronto tu demostración.

--Fíjate bien en lo que va a seguir, y ve si no estás de acuerdo conmigo. Me parece que si hay alguna cosa bella, además de lo bello en sí, sólo puede ser bella porque participa en esta misma belleza; y así todas las demás cosas. ¿Me concedes esta causa? Sí, te la concedo.

--Entonces, no comprendo todas estas otras causas sabias. Si alguien me dice que lo que hace que una cosa sea bella, es la vivacidad de sus colores o la proporción de sus partes, o cualquier otra cosa semejante, dejo de lado todas estas razones que no hacen más que ofuscarme, y respondo sin ceremonia y sin arte, y tal vez demasiado simplemente, que nada la hace bella sino la presencia o la comunicación de esta belleza en sí, sea cual fuere el modo cómo esta comunicación se produzca. Pues yo no afirmo nada después de esto. Afirmo solamente que es por la belleza que son bellas todas las cosas bellas. Mientras me mantenga en este principio, no creo que pueda equivocarme, y estoy persuadido de que puedo responder con toda seguridad que las cosas bellas son bellas por la presencia de la belleza. ¿No te parece así también?

--Perfectamente.

--Del mismo modo, ¿no son grandes las cosas grandes por la grandeza, y las pequeñas no lo son por la pequeñez?

--Sí.

domingo, 4 de mayo de 2008

Jinete de tigre

Por Antonio Caballero
Fecha: 05/03/2008 -1357

Amigos y enemigos, políticos y periodistas, penalistas y constitucionalistas, y hasta sesudos analistas académicos que se consideran a sí mismos neutrales, le piden a Álvaro Uribe que anuncie que no se va a volver a presentar para otra reelección. Es absurdo. Perdería de golpe todo su poder desde el momento mismo en que hiciera el anuncio. No lo tomarían ya en serio ni siquiera en esos consejos parroquiales en donde rifa cheques y a gritos destituye pequeños funcionarios: los funcionarios no se darían por aludidos, los beneficiarios de los cheques temerían que les salieran chimbos. Uribe puede, tal vez, no presentar de nuevo su candidatura. Pero lo que no puede es anunciar que no la presentará, Se quedaría solo, con el sol a la espalda.

Creo que es de un pensador chino la idea de que ejercer el poder es igual a cabalgar un tigre: el jinete no se puede desmontar, porque en ese mismo instante el tigre se lo come. Tiene que seguir montando para siempre. Si Uribe deja saber ahora que se quiere bajar se lo comerían los suyos, sintiéndose engañados, traicionados. Las Yidis y los Teodolindos, los para-políticos y los empresarios, los Santos, los Londoños, los Nogueras, los Mancusos, los Macacos. Y mientras más se quede y más frondoso crezca su rabo de paja -la nacoparapolítica, la corrupción, las violaciones de los derechos humanos-, más obligado está a seguir quedándose, pues sólo el tigre que monta impide que se lo coman también sus enemigos: la oposición a la que tanto ha calumniado, las Cortes a las que ha tratado con tanta arrogancia, las ONG a las que tanto ha despreciado. Si Uribe deja el poder, termina en el exilio, y perseguido por la justicia internacional; o en la cárcel, y juzgado por la justicia colombiana. El modelo es Alberto Fujimori. ¿Se acuerdan del 'Chinito' salvador del Perú? Ochenta y cuatro por ciento de popularidad en las encuestas. Y hoy está preso, y se queda dormido en el juicio.

Fujimori, o casi cualquier otro caudillo mesiánico latinoamericano. Es un modelo clásico. El venezolano Juan Vicente Gómez, el 'Benemérito', que durante más de treinta años mandó en Venezuela, explicaba que él necesitaba "toda la vida" para completar su obra de estadista; y, en efecto, se quedó con la presidencia hasta la hora de la muerte. A veces, sin embargo, en un simulacro de respeto por las formas democráticas, dejaba a algún pelele de confianza en el sillón presidencial y se retiraba provisionalmente a su finca de Maracay a ordeñar vacas. Otro tanto hacía de cuando en cuando en República Dominicana Rafael Leonidas Trujillo, el 'Benefactor' cediéndole la presidencia a alguno de sus secretarios. Y en Nicaragua los Somoza, padre e hijo, los 'Hijos de Puta' de Washington, tenían sus correspondientes marionetas. Y en México Plutarco Elías Calles, el 'Jefe Máximo', ponía y quitaba inquilinos en el Palacio de Chapultepec al amparo de un letrero de advertencia: "Aquí vive el Presidente. El que manda vive enfrente".

Es por ese mismo prurito de fingimiento democrático que Uribe, cuando le preguntan por sus intenciones reeleccionistas, responde con evasivas, y habla de la inconveniencia de que un solo hombre se perpetúe en el poder, y sugiere la necesidad de "nuevos liderazgos". Subrayando en todo caso que, si él mismo llegara a retirarse, para evitar "una hecatombe" sería indispensable que lo sucediera un candidato uribista capaz de preservar las esencias de su política de "seguridad democrática". Pero sabe que no existen garantías verdaderas. Hasta el áulico más entregado y de apariencia más inofensiva -el Vicepresidente, digamos, o el 'uribito' clonado de Agricultura- puede resultar una víbora que muerda el pecho que le ha dado su calor. Al mexicano Calles le salió respondón Lázaro Cárdenas, que lo mandó al exilio. Y el propio Juan Vicente Gómez es, él mismo, buen ejemplo de víbora: le arrebató la presidencia a su compadre Cipriano Castro en cuanto este se tomó unas vacaciones para curarse la sífilis. No se puede confiar en nadie. Habiéndose ya hecho reelegir una vez, y quebrado con ello no sólo el espinazo de la Constitución sino también, cosa mucho más grave, la tácita tradición de respeto por el sucesor, Uribe está obligado a hacerse reelegir otra y otra y otra vez, para toda la vida. No es una ambición, sino una obligación: una condena.

Uribe sabe todo eso por su intuición de hombre de poder: de jinete de tigre. Por esa sapiencia infusa y no aprendida de político nato que, según contó una vez la señora Lina, lo impulsó en su luna de miel a llevarla a una feria de pueblo con el pretexto de comprar unas terneras para la finca. Y una vez allá, en vez de mirar el ganado, lo que hizo fue saludar de mano a todos los expositores.

Así que tenemos Uribe para bastante rato.

domingo, 27 de abril de 2008

El Congreso Admirable

Por Héctor Abad Faciolince
Fecha: 04/26/2008 -1356

Cuando uno va a escoger un amigo o una esposa, juzga a la otra persona por lo que dice, por el rostro, por la forma en que habla, por los ademanes del cuerpo, por la agudeza de los juicios, por las virtudes que defiende y los defectos que ataca. Así escogemos -o nos escogen- en el amor y en la amistad. Por desgracia no podemos juzgar a los congresistas (o al menos no los podemos llevar ante la justicia), basados en estos mismos criterios intuitivos que usamos en la vida diaria.

Pero si pudiéramos juzgar a los congresistas de Colombia por la forma en que hablan, por la cara que tienen, por la manera en que se duermen sobre las curules, o no asisten a las sesiones, o por el modo en que insultan, o pactan beneficios a cambio de votos, o por la forma en que defienden lo más sucio y legislan lo más inicuo, estoy seguro de que no sólo uno de cada cinco integrantes del Congreso de Colombia estaría en la picota, sino una proporción mucho más grande.

El nuestro es de verdad un Congreso Admirable, como se refería a él, para halagarlo e intentar meterse sus votos al bolsillo, un inefable ministro del Interior y de Justicia, hoy columnista de El Tiempo. Llamaba así a un Congreso casi idéntico al que hoy va cayendo gota a gota en las manos de la justicia, gracias a la labor de la Fiscalía y de los jueces de la República. Y es admirable de verdad este Congreso, porque dudo que haya en la historia del mundo muchos casos como este, donde decenas de congresistas de la coalición del gobierno estén detenidos e investigados por asociación con un grupo terrorista.

Dice ese mismo ex ministro inefable que la Corte Suprema y la Fiscalía se portan como Robespierre y Saint Just en tiempos de la Revolución Francesa, lo que es como decir que la Corte está mandando senadores y representantes a la guillotina. Si de algo puede uno acusar a la Corte no es de justicia expedita, sino de excesiva parsimonia en los juicios, pues hasta ahora no ha condenado ni absuelto a ninguno de los congresistas implicados. "La lentitud del juicio es lo mismo que impunidad", decía Robespierre, que siempre juzgó y cortó cabezas con la velocidad del rayo. Como Danton le parecía un moderado, lo detuvo un 30 de marzo y lo guillotinó el siguiente 5 de abril. Y como a éste, mandó a la guillotina a 1.285 contrarrevolucionarios (o "moderados") más, después de un juicio sumario de dos o tres días. Y algo así es lo que dice este manipulador de la historia que están haciendo la Corte y la Fiscalía con los congresistas del gobierno. Para él lo grave no es que los congresistas (algunos confesos y condenados, pues han pactado sentencias anticipadas con tribunales ordinarios) hayan hecho matrimonios con los paramilitares: para él lo grave es que la Corte destape y denuncie esta alianza política.

Y a renglón seguido, con un cinismo típico en él, Londoño Hoyos se pregunta cuántos sobrevivientes de la UP, si los hay, no estarían en la cárcel si la Corte aplicara este mismo principio con las Farc. Pues ojalá hubiera habido una Corte, y la haya todavía, que se ocupara y se ocupe también de la Farc-política, pues es con juicios regulares (con abogados y todas las garantías del debido proceso) como se pueden combatir los nexos de los políticos con cualquier grupo armado -paramilitares o Farc- y no mediante asesinatos sin fórmula de juicio, como se hizo con la Unión Patriótica, que eso sí fue actuar como actuaba Robespierre, sólo que sin siquiera dar la cara, sino a través de sicarios y organizaciones armadas clandestinas.

La crisis institucional es honda y gravísima, pero no por culpa de los jueces de la República -en sus más altas instancias- sino por culpa de unos políticos que, con tal de ser elegidos, no han dudado en aliarse con los grupos armados más sanguinarios del país. No los podemos juzgar por su rostro (que es el espejo del alma, creían los antiguos), ni por las brutalidades que dicen, ni por las injusticias que defienden, pero al menos la Corte sí los puede juzgar, basada en indicios seguros y con testimonios confiables -cuando los haya-, para tratar de limpiar un país que está podrido hasta la médula en su clase política.

Tan podrido está, que si hoy convocaran de nuevo a elecciones parlamentarias, unos electores mantenidos en la miseria y en la ignorancia, un pueblo intimidado o dispuesto a vender su voto, volvería a elegir a estos mismos congresistas presos. La solución no es cambiar las normas (la silla vacía), ni la revocatoria, ni la reforma política, ni otra constituyente ni un nuevo tribunal que reemplace a la Corte. La única solución es apoyar y dejar actuar a la justicia, para que absuelva o condene basada en estrictos criterios jurídicos, con las leyes vigentes y con la Constitución que tenemos, que son suficientes. Una manía colombiana es cambiar las leyes cada vez que hay una crisis. Como vivimos en crisis, se cambian la Constitución y las leyes en cada legislatura. Si queremos estabilidad, tendríamos que empezar por la estabilidad jurídica.